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sábado, 25 de mayo de 2013

Cuentos - Una Cita Especial - por Romina Guerra A.

Hola queridos amigos y lectores de Efecto Sinérgico. Quiero compartir con Uds. una pequeña creación literaria. Espero que les parezca interesante y ojalá les guste!
(Por Romina Guerra A.)

Una cita especial

Era un día lluvioso, pero la invitación ya no podía posponerse. Maldición, la humedad iba a arruinar mi pelo y mis pestañas, me pregunté si eso le importaría a un tipo como él.

El lugar era un poco tétrico para el primer encuentro y estaba nerviosa, pues no tenía idea qué le iba a decir.

La verdad es que hacía varios años que le conocía de oídas y en el colegio le escuché una vez, pero no me cautivó su discurso. Sin embargo, ahora que lo recuerdo, esa primera presentación entre los dos me marcó lo suficiente para dedicar unos minutos a trazar con carboncillo un dibujo sobre las cosas que contó.

Una de mis amigas le conocía desde antes y al parecer estaba enamorada de él. Muchos -tanto mujeres como hombres- le admiraban, mientras yo no lograba ver sus supuestos encantos.

Atrasada, trotando cuesta arriba, metí el pie en una poza y salpiqué con barro mi vestido negro. Ahora sí que lucía horrible, qué pena.

RG - Dibujo de Una Cita Especial - por Romina Guerra Alvarez - rominaopina ©All rights reserved by Romina Guerra Alvarez

La llovizna cesó justo al momento de llegar al parque. Divisé a un tipo de espaldas a mí, cabizbajo, enfundado en un gran abrigo oscuro. Supuse que era él.

Repentinamente se enderezó y saludó. Respiré aliviada, no parecía nada extraordinario y con su pelo revuelto creo que se veía tan desaliñado como yo. Me senté junto a él y comenzamos a hablar.

Le conté que solía leer novelas, que evitaba los cuentos porque apenas alcanzaba a disfrutarlos.

Me preguntó cómo llegué a él, cómo accedí, por fin, a que nos reuniéramos.

- Hace unas semanas, un amigo me regaló un libro, con un mono y un escarabajo en la portada. Vi que tenía tu nombre y lo dejé de lado por el momento. Al otro día lo tomé y leí la primera página que hablaba sobre “las facultades analíticas”, y seguí leyendo. Cuando llegué al final, recordé que lo había leído algunos años antes y que en ese momento lo había encontrado ridículo.
- ¿Ridículo?-
- Sí, pero ahora, luego de varias novelas en el intertanto, me pareció genial, inteligente, brillante.
- Ah, ahora sí hablas con “alma y cordura”.
- ¡Jaja! Bueno, reconozco que devoré tus cuentos en un par de días, viviendo las imágenes y sensaciones que describías con miedo, con asco, con suspenso, esperando ser capaz de dibujarlas después.

Comenzaba a anochecer, el cielo estaba tormentoso y sentí una alegría salvaje en las venas. Durante un rato miramos las nubes arremolinándose rápidamente, mientras unas aves negras bailaban una danza sin sentido.

Me preguntó qué me había parecido ahora que lo conocía un poco más. Le dije que pensaba que estaba loco, que me parecía un genio loco y -quizás- bastante atormentado.

Desvió la mirada y no dijo más.
Vi la decepción en su semblante taciturno. No era eso lo que quería escuchar.

De repente, ante nosotros, apareció un gato negro. Me dio un ataque de risa, pues me pareció una burlona coincidencia. Edgar no rió, me miró con intensidad, y se fue.

No volví a verlo. Le busco cada día al anochecer, me obsesiona saber qué piensa, qué vivió, a dónde fue. Le busco en sus cuentos, sólo leo sus escritos. Mi mente insomne no permite dibujar nada más que aquel rostro pálido, el cabello revuelto y el abrigo negro empapado por la lluvia, tal como lo vi en aquel melancólico atardecer.

- Fin -


CONCURSO: Cuéntanos cuál ha sido o sería tu propia cita especial en los comentarios y habrá premio para el ganador! 

3 comentarios:

  1. estaba nerviosa, era la primera vez que me enfrentaba a este momento , no tenia la experiencia y no sabia realmente que debía sentir, mama se ofreció a llevarme en auto, íbamos con mi novio, el permanecía callado, también creo que estaba nervioso, llegamos al edificio, bastante pequeño, acogedor, era domingo así que el afluente de personas era el mínimo, me condujeron a una habitación donde había dos camas y un televisor, gracias a mi doctor la habitación seria solo mía sin compartirla con nadie, serian las 9 ya no lo recuerdo, durante toda la semana, el cielo había estado nublado y había hecho frió, pero hoy el sol daba mucho calor, cuando llego el momento yo ya tenia la bata puesta y bajamos a una sala donde me pusieron una sonda en el brazo y de vez en cuando recibía visitas de mi madre y de mi novio, entonces la doctora me llevo al hall y me hizo caminar para que las contracciones empezaran, el nerviosismo continuaba pero estaba feliz, entonces el dolor comenzó, jamas imagine que dolería tanto, mi espalda parecía tan frágil apunto de quebrarse, y el dolor llegaba a doblarme, se suponía que debía avisar pero se me olvido con tanto dolor, me pasaron a una camilla y mientras mis sentidos se perdían por que solo estaba allí el dolor, esperaba la llegada del anestesiologo, recuerdo haber dicho que me había orinado encima, pero la enfermera me comento que había roto la bolsa, y cuando creí que ya no podía mas, llego por fin el anestesiologo y me dio la muy apreciada epidural, el dolor había disminuido considerablemente, entonces comenzó el trabajo de parto, me decían que empujara, dios mio!!! como me costo, se me iba el aire cada vez que pujaba y apenas podía mantener mis fuerzas, mi novio, el anestesiologo ayudaban aplastando mi gran estomago, como hubiera gustado de decirles que me producían mas dolor del que ya necesitaba, cuando creí que ya no podría mas, tu saliste rápido y tal como los describen en las películas, el dolor desaparecio, estabas cubierto de blanco y solo resaltaba una hermosa boquita roja, cuando al fin pude tenerte entre mis brazos, todos habían desaparecido, el mudo se había convertido en solo nosotros dos, en nuestra primera cita

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  2. No creo que dar un paseo con Poe sea muy divertido, quizás un traguito y una charla sí, ese tipo de cita, pero que no se exceda en copas, porque sé que tenía mala fama de borracho. Hay con algunos que prefiero tener sitas casuales en sus obras, más que lo que me llama la atención conocerlos en la vida real.
    Una cita especial, para mí, podría llegar a darse y muchas veces se ha dado con cualquiera, incluso cuando no son tan planificadas. Una conversación interesante creo que es lo ideal para mí, y eso es algo que puede darse en cualquier espacio y momento.
    Debo añadir que me agradó el cuento, me tomó por sorpresa.

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  3. Hola, chicos, gracias por leer el cuento y comentarlo. Me parece que la mirada de Romina Riquelme es muy innovadora, jamás habría imaginado ese momento como una cita. Felicidades.
    Sr. MauZaa, tienes razón en cuanto a que debe ser extraño tener una cita con Poe, y con otros escritores, ya que ¿cómo enfrentarlos? ¿qué decirles?
    El cuento -mi primer cuento- lo escribí con la idea de mi propia relación de lectura con Poe. Sí, es cierto que lo leí en el colegio y no me gustó, y es un autor bastante popular entre los lectores. Y hace un par de meses, mi hermano me regaló un libro de sus cuentos, esta vez los leí y me gustaron mucho.
    Cada libro y cada autor a nuestro debido tiempo.
    Saludos!!! :D

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