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martes, 2 de abril de 2013

Reflexiones de un lector honesto

Por Romina Guerra A.

Te encantan los libros y lees mucho, ¿cierto? Sin embargo, ¿siempre entiendes todo lo que lees? Quizás nos guste parecer intelectuales y eruditos, pero ¿somos lectores honestos?
La verdad es que hay libros que he leído, he incluso disfrutado, pero una vez que he terminado el relato, no logro definir qué es lo que quiso decir el escritor.

Tengo dos obras liderando mi lista de “libros que no entendí”: uno de C.S. Lewis, llamado “Perelandra” y otro de Herman Hesse, “El Lobo Estepario”. Me decidí a leer ambos libros porque había leído otras novelas de los autores.

Sí, como ya les he contado otra veces, de C.S. Lewis, Las Crónicas de Narnia, claramente dirigido al público infantil, pero aun así disfrutable por el adulto. Su forma de narrar me parece muy bella, y eso lo encontré en “Perelandra”. Pero la historia en sí, me perdía. Si lo rememoro, tengo vagas imágenes de un tipo que viajaba dentro de una caja a otro planeta o algo así, y al parecer se daba la creación de otro mundo y una especie de alegoría de Adán y Eva. Lo que sí recuerdo es que la lectura me parecía relajante y la forma descriptiva era liviana, ligera, rica y muy evocativa. El relato en sí, presenta la impronta religiosa del autor.

Dibujo "Leyendo Perelandra y El lobo estepario" por Romina Guerra A. 2012 ©All rights reserved by Romina Guerra Alvarez

Posiblemente, una de las razones de estar tan perdida en la historia, es que esta es la segunda parte de una trilogía (“Trilogía Cósmica”). Aún me queda esa deuda de lectura.

Y, por el otro lado, “El Lobo Estepario”. Siento que me pierdo en sus palabras y en el movimiento, ese recorrer y fluir constantes. Y, pese a ello, me agradó leerlo, así como me gustaron -a medio entender- “Siddhartha” y “Demian”. No lo entendí claramente, pero su lectura tendió una red que me envolvió y con la cual disfruté cada escena sin llegar a ver el cuadro completo.
Puedo concluir que de estos libros amé la forma, pues el contenido o el mensaje general quedó relegado, al menos con una primera lectura.

Es así como “Perelandra” y “El lobo estepario” controlan mi ego- lector, y constituyen un par de desafíos pendientes. ¿Para qué negarlo?

¿Qué libros no has entendido, sin embargo, te gustaron? ¿Puede suceder que la forma supere al contenido? Quizás la forma es tan bella que ni siquiera importa entender punto a punto el sentido total de la historia. ¿O esto molestaría a los autores?

3 comentarios:

  1. El mio es otro caso, pero en cierto sentido es similar. Sobre heroes y tumbas, de Sabato, uno de esos libros que he intentado leer un par de veces y nunca pude terminar, pero que de igual manera me ha cautivado y hasta podría señalarlo como uno de mis libros favoritos. Me parece interesante como es que ha despertado tantas cosas en mi cada vez que lo he intentado leer.

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  2. a mi me paso con los libros de baradit, me gustan pero no me gustan, siento que en sus libros los recargas de muchas cosas, pero a veces pienso que le ciberpunk en asi no?

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  3. Es interesante pensar que los libros nos pueden llegar o tocar desde distintos ámbitos, incluso desde el sentirlos incomprensibles.
    Chicos, gracias por compartir sus experiencias! :D

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